Aprovechando que todavía no cambié las sábanas anoche busqué su olor en la almohada. Creo que lo encontré. O lo inventé, no importa. Hoy vi sus jabones en la bañera y me reí. Hay rastros de ella por toda la casa. Su nueva casa. Los busco o los encuentro de suerte. Son mi dosis diaria. Una pequeña que necesito para sentirme bien y que por ahora me alcanza.
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